¿Qué es la identidad digital organizacional? La ciudadanía global a lo largo de 25 años hemos venido accediendo a servicios como cuentas de correo electrónico,  redes sociales  y hemos ido probando nuevas tecnologías que nos permitían comunicar, generar y recibir servicios. Individualmente y organizacionalmente, necesitamos comprender las consecuencias de la interacción digital y el impacto en lo personal y como sociedad.

En el 2021 la mitad de la humanidad genera a diario un tráfico web activo al conectarse e interactuar. Además genera otro pasivo en el cual la información que hemos compartido en cada cuenta creada, nuestros comentarios en post o contenidos creados, interactúan con bots y otras personas. Más allá de una huella digital que se da en nuestras interacciones, debe empezar a ocupar nuestra atención la identidad digital producto de nuestros comportamientos y lo efectos que pueda causar.

Ser Digital ¿qué implica?

El territorio digital se mantiene activo sin límite horario, espacio geográfico o línea pasado – presente – futuro, lo publicado ayer por una persona o sobre ella puede seguir accesible.

En el ecosistema digital, algoritmos programado generan predicciones de nuestros comportamientos, y progresivamente sistemas on inteligencia artificial interactúan con personas, realizan recomendaciones y perfilan nuestros gustos, orientaciones y necesidades. Es el nuevo espacio en el cual aumenta el comercio, y se rediseña el futuro de las transacciones comerciales con critpomonedas, sea cual sea en el futuro, la necesidad de una moneda única que aumente las transacciones. Qué comprar, dónde comer, qué desear, se convierte en resultado de los análisis sobre qué información facilitamos.

Por estos motivos, entre otros, precisa gestionarse y, de momentom formalizar nuestra presencia digital a nivel individual y como organizaciones.

El ser digital, debe conceptualizarse. Anteriormente hemos referido a activos digitales, es conveniente ser más explícito en esta cuestión. Las cuentas de mail creadas, en las cuales almacenamos información de contactos, intercambiamos información, adjuntamos documentos, constituyen una información que tiene valor. Por este motivo su acceso es gratuito, para facilitar la entrega de información y convertirse en necesarias (mail, mensajería, entre otras).

Representa no solo nuestro trabajo organizando la información en la agenda de contactos, sino en cada mail información que nos identifica, y comunica parte de qué pensamos, queremos, nos disgusta. De igual forma, puede incluir información de negocios. Ser una comunicación de nuestra empresa, contribuyendo así a abrir una brecha de seguridad y hacer accesible información sensible.

El modelo híbrido persona – accesorio digital

Un smartphone necesita, por lo general, para activarse una cuenta de mail. En este sentido no solamente pasa a ser un instrumento de comunicación (audio, texto, vídeo), sino también un recolector de información que aprende de nuestras interacciones. Y en el caso de venir con un asistente (alexa, google, bixby, siri), un sistema que puede llegar a anticipar, o querer predecir, nuestros siguientes pasos guiando recomendaciones.

Nuestra Identidad Digital es el conjunto de interacciones que se dan en cuando entramos en conexión con dispositivo conectados. El caso que más puede haber marcado la diferencia, las redes sociales. Nos identificamos con nombre o pseudónimo, pero asociado a un número de teléfono o cuenta de mail, con lo cual aunque tengamos varias cuentas con diferentes nombres o coinciden utilizando el mismo mail o las usamos desde el mismo dispositivo, con lo facilitamos una representación de nuestra identidad digital.

Identidad Digital Organizacional

Un artículo reciente de Lobschat y colegas (2021) apunta a una responsabilidad digital organizacional. La importancia de generar una cultura digital, unas normas y valores compartidos, para gestionar el volumen de datos que genera la actividad de la organización y tiene repercusión en la empresa y con el exterior.

Si no hemos recibido formación para conocer cómo se genera y desarrolla nuestra identidad digital, al incorporar tecnologías conectadas en las organizaciones agravamos el problema. No hay una clara consciencia de los efectos que pueda tener, dado que nos falta incorporar indicadores de impacto.

Las interacciones que hacemos con información de la empresa, por mail, redes, post, comentarios o contenidos, puede generar valor para la organización, o crear problemas de reputación. El volumen de información que se capta de clientes, o en campañas de marketing digital, puede servir para aumentar las ventas, pero al mismo tiempo puede capturar más información y tener impactos en las personas que nos ceden sus datos (para más información dando su mail / número de teléfono) o aceptando política de cookies en el web. Tengamos presente que no solamente personas se encargan de gestionar esta información, sino también sistemas de inteligencia artificial.

Controlar en el plano físico la imagen de marca era relativamente posible, por cuanto a trabajadores/as se les podía imprimir un código de conducta, vestimento, comportamiento público. Fïsicamente se podía elegir la ubicación en determinados barrios de oficinas, la música, color y olor de esos lugares y los comentarios de clientes o partes interesadas publicarse en prensa y tener un alcance limitado, incluso en tv. En el plano digital, perdemos el control humano de gran parte de estos factores.

Gestionar nuestra Identidad Digital Organizacional

Diagnosticar qué interviene en la identidad digital es el primer paso para establecer un listado de aspectos sobre los cuales alfabetizar a cada miembro de la empresa.

  • Cuentas creadas en mail, redes, páginas, apps
  • Dispositivos utilizados – programas que tienen
  • Redes de contactos online

Identificados estos aspectos en cada miembro de la organización, se debed revisar de la organización qué tecnologías utilizamos, y cómo estas garantizan privacidad y seguridad en las comunicaciones e intercambios de información. Toda organización utiliza para trabajar interna y externamente tecnologías de otras empresas que a su vez contratan servicios a otras.

Es preciso identificar todos los posibles puntos de pérdida de control, y a la par solicitar por contrato garantías sobre prácticas éticas.

El universo digital supera cualquier modelo previo de construcción social, pero viene con la tecnología que adecuadamente gestionada nos permite elevar a límites insospechados un adecuado uso. Exige, eso si, un avance ético y moral que previamente, por lo general no hemos alcanzado y actualmente por ello reproduce en otro plano diferentes errores y lleva a problemas reales.

¿Empezamos a conocer quienes somos digitalmente? Contáctenos y nos pondremos a acompañarle en la labor

Recursos

Lara Lobschat, et al., (2021). Corporate digital responsibility. Journal of Business Research, https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2019.10.006

Abordaremos este tema en el II Congreso CIBPSI en julio 2021

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