El Digital Navigator centra una nueva línea de apoyo profesional en salud mental digital. Una encuesta a 883 psicólogos de 25 países europeos aporta un punto de partida para definir qué apoyo necesitan los profesionales al incorporar tecnología. El proyecto Erasmus+ NAVIGATOR trabaja para convertir estas necesidades en un marco de competencias y una formación especializada.

Una aplicación puede estar disponible y resultar difícil de incorporar a un servicio. Hay que decidir para qué utilizarla, quién acompañará a las personas que la usen y cómo resolver las dificultades que aparezcan. Ese trabajo de implementación es el espacio en el que se sitúa el Digital Navigator.

El nuevo artículo del proyecto europeo NAVIGATOR explica la relación entre la investigación y el itinerario formativo que desarrollará el consorcio. Desde Cibersalud compartimos sus claves y una lectura práctica para profesionales y equipos de habla hispana.

1. Qué aporta la consulta a profesionales

El estudio de Buelens y colaboradores, publicado en Journal of Technology in Behavioral Science, recogió respuestas entre enero y junio de 2025. En su muestra, el 77,26 % manifestó interés en recibir más formación en salud mental digital. Solo el 10,51 % declaró haberla recibido durante la universidad y el 13,97 % después de graduarse.

El 61,79 % consideró relevante la figura del Digital Navigator y el 57,77 % indicó que recurriría a ese apoyo. Estos porcentajes describen las respuestas válidas a cada pregunta; no todas fueron contestadas por las 883 personas.

La muestra fue de conveniencia, estuvo distribuida de forma desigual entre países y utilizó información autodeclarada. Los resultados permiten explorar necesidades y actitudes, pero no representan a todos los psicólogos europeos ni demuestran la eficacia de una intervención o un programa formativo.

Cómo leer estos resultados en un equipo

Conviene separar tres preguntas: qué tecnologías se utilizan, qué preparación se considera necesaria y qué apoyo se desearía recibir del Digital Navigator. Una respuesta favorable a la formación del Digital Navigator no indica que todas las personas necesiten el mismo programa. Tampoco permite asumir que quienes usan una herramienta con frecuencia dominan todos los aspectos de su incorporación.

Para un servicio, la encuesta puede servir como punto de partida para una conversación interna. Cada profesional puede identificar una tarea en la que utiliza tecnología, una dificultad que encuentra y una situación en la que pediría ayuda. Comparar las respuestas permitiría distinguir necesidades compartidas de cuestiones particulares.

Ese ejercicio sería un diagnóstico local de necesidades, distinto del estudio europeo. Su utilidad dependería de cómo se organice y de si conduce a decisiones concretas. Por ejemplo, el equipo podría descubrir que ya sabe manejar una aplicación, pero no ha acordado quién responde cuando una persona deja de poder acceder a ella.

2. Qué puede hacer un Digital Navigator

Se trata de una persona o función dentro de un equipo de salud mental que ayuda a profesionales y pacientes a integrar tecnologías en la atención. Puede facilitar el acceso, orientar el aprendizaje de uso y resolver dificultades de implementación.

Para entender su posible aportación, imaginemos un servicio que quiere incorporar una aplicación de seguimiento entre sesiones. Antes de utilizarla, el equipo necesita responder a preguntas concretas:

  • ¿Qué necesidad pretende atender y qué información permite valorar su adecuación?
  • ¿Quién ayudará a la persona a empezar y comprobará que puede utilizarla?
  • ¿Qué información llegará al profesional, quién la revisará y con qué frecuencia?
  • ¿Cómo se comunicarán las dificultades y quién decidirá los cambios necesarios?

Este ejemplo es una propuesta de reflexión de Cibersalud, no una intervención evaluada en la encuesta. Muestra por qué una formación útil necesita trabajar también con procesos, comunicación y responsabilidades.

Cómo definir el apoyo del Digital Navigator

Antes de asignar el papel de Digital Navigator a una persona, proponemos describir el recorrido de uso de una herramienta. Para el ejemplo de seguimiento entre sesiones, puede elaborarse una ficha de trabajo con cinco campos:

  • Propósito: qué tarea se pretende facilitar y cómo se relaciona con el trabajo del servicio.
  • Inicio: quién explica el funcionamiento, comprueba el acceso y atiende las primeras dificultades.
  • Seguimiento: quién recibe la información, cuándo la revisa y cómo se registra esa revisión.
  • Incidencias: qué sucede si la herramienta falla, muestra información confusa o deja de estar disponible.
  • Revisión: quién decide mantener, cambiar o abandonar su uso y con qué información.

Esta ficha no sustituye los procedimientos del centro. Ayuda a hacer visibles tareas que pueden quedar repartidas entre varias personas sin una coordinación explícita. El Digital Navigator podría participar en algunas de ellas, dentro de las competencias y responsabilidades que se definan para su función.

También conviene recoger las dificultades desde la perspectiva de quien utiliza la herramienta. Comprender una explicación, encontrar el momento para usarla o saber a quién preguntar son experiencias diferentes. Una revisión conjunta puede ayudar al equipo a concretar dónde necesita ofrecer apoyo.

3. Del interés profesional a una formación evaluable

NAVIGATOR, coordinado por Thomas More, desarrollará un marco de competencias y un programa formativo especializado, que posteriormente se pilotará y evaluará. La investigación ayuda a identificar prioridades; el desarrollo del proyecto permitirá examinar cómo traducirlas en actividades de aprendizaje y evaluación.

Desde Cibersalud, consideramos que ese recorrido debe ayudar a practicar decisiones: analizar una necesidad, valorar opciones, acompañar su incorporación y revisar lo ocurrido. También debe permitir reconocer cuándo hace falta consultar a otra persona o detener el uso de una herramienta.

El apoyo del Digital Navigator necesita encajar en el funcionamiento del servicio. El equipo debe concretar qué tareas puede asumir el Digital Navigator, qué decisiones corresponden a los profesionales responsables de la atención y cómo se coordinarán. La formación del Digital Navigator forma parte de una preparación que también afecta a la organización.

Qué conviene practicar en la formación del Digital Navigator

Como propuesta editorial de Cibersalud, una actividad de aprendizaje podría pedir a los participantes que trabajen con el mismo caso ficticio y elaboren tres productos: una explicación de uso para la persona atendida, un esquema de coordinación del equipo y un registro de una incidencia simulada.

La explicación permitiría revisar si el propósito y el funcionamiento se entienden. El esquema de coordinación mostraría quién hace cada tarea y cómo se comunica con el resto. El registro de la incidencia permitiría comprobar qué información se recoge, a quién se traslada y qué decisión queda pendiente.

Después, otro participante podría revisar esos materiales y señalar qué necesitaría aclarar para utilizarlos. En la preparación del Digital Navigator, el valor de la actividad estaría en hacer observable el razonamiento y permitir una segunda versión. Completarla no acreditaría por sí solo una competencia profesional ni demostraría que la herramienta mejora la atención.

Para evaluar el aprendizaje habría que definir previamente qué se espera del Digital Navigator en cada producto, cómo se valorará y qué devolución recibirá la persona. Estos son ejemplos de decisiones de diseño formativo; no describen un temario ya aprobado por el consorcio NAVIGATOR.

4. Cibersalud en el proyecto Digital Navigator

Digital Human Assets SLU, entidad que opera Cibersalud, participa en el proyecto Erasmus+ NAVIGATOR y colidera con EFPA el paquete de trabajo de impacto y difusión. Nuestra contribución incluye acercar sus avances a profesionales, entidades y redes de habla hispana.

Esta publicación da continuidad a la difusión del artículo del proyecto en LinkedIn. Para ampliar el contexto, puede consultarse nuestra reflexión anterior sobre uso de tecnología y necesidades de formación en la práctica psicológica.

¿Trabajas en un servicio, colegio profesional o universidad? Puedes compartir este artículo con tu equipo y plantear una pregunta: ¿qué apoyo os falta hoy para incorporar y revisar el uso de herramientas digitales? Los avances y futuras oportunidades de participación se anunciarán en la web oficial de NAVIGATOR.

Cómo participar en la conversación

Los centros, asociaciones y universidades pueden contribuir empezando por describir sus propias necesidades de implementación. Resulta útil concretar el contexto, la tarea que se quiere mejorar, el tipo de dificultad y el apoyo que un Digital Navigator podría complementar. Una necesidad descrita de esa manera ofrece más información que una petición general de «formación en tecnología».

Para preparar esa conversación, proponemos que cada equipo elija una herramienta y complete una página con sus respuestas a las preguntas anteriores. Puede utilizar un escenario ficticio y centrarse en el proceso de trabajo. El objetivo es identificar qué habría que aprender, qué recursos faltan y qué acuerdos internos serían necesarios antes de dar el siguiente paso.

La difusión del proyecto tiene sentido si ayuda a que estas preguntas lleguen a quienes organizan la formación y el trabajo profesional. Desde Cibersalud iremos compartiendo los avances publicados por el consorcio. Las convocatorias, condiciones y vías formales de participación deberán consultarse en los canales oficiales cuando se anuncien.

Al revisar la ficha, puede ser útil pedir a una persona del equipo que explique el recorrido sin haber participado en su elaboración. Si no consigue identificar a quién consultar o qué ocurre después de una incidencia, queda un punto por aclarar. La ficha puede actualizarse cuando cambie la herramienta, la organización del servicio o la experiencia de quienes la utilizan. Así se conserva un documento de trabajo que permite revisar los acuerdos y compartirlos con nuevas incorporaciones.

Una última pregunta puede orientar la revisión: ¿qué tendría que saber una nueva persona del equipo para continuar este trabajo? La respuesta ayuda a identificar conocimientos que todavía dependen de explicaciones informales. Dejar por escrito el propósito, los contactos y los acuerdos de revisión ofrece una base para conversar sobre la formación necesaria para el Digital Navigator y comprobar posteriormente si las dificultades se han resuelto.

Fuentes

NAVIGATOR es un proyecto cofinanciado por la Unión Europea. Las opiniones expresadas en esta pieza corresponden a Cibersalud y no representan necesariamente la posición de la Unión Europea.